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¿Qué hacer cuando mi hijo hace un berrinche?

¿Qué hacer cuando mi hijo hace un berrinche?

Hacer Cita

 

Por: Leticia Chambon

“Mi hijo estaba tranquilo, ya le había puesto los pantalones y calcetines. Necesitaba ir por mi bolsa, antes de salir del cuarto le dije: ponte los zapatos. “No puedo” me dijo, “Si sabes” y me fui. Empezó a llorar intensamente. “Abrázame” me grito, yo pensé “solo quiere mi atención, ya estuve suficiente tiempo con él”.

¿Qué hacer cuando mi hijo hace un berrinche? Una pausa. Si, una pausa. Como adultos, necesitamos escuchar la propia voz interna “solo quiere mi atención, ya estuve suficiente tiempo con él”. Escuchar tu voz interna, tras la pausa, permitirá identificar si se reaccionará tras un juicio o responderá a la situación.

La diferencia entre reaccionar y responder radica en que en el primero solo tiene tres opciones de habilidades: atacar, huir o congelarse. El que responde, en cambio, está actuando desde la mejor versión de sí mismo, por lo tanto podrá resolver, escuchar, ayudar o enseñar.

Si la voz interna de mamá activa el piloto automático, conllevará una sensación desagradable, probablemente reaccionará en la situación desde el estado de supervivencia: atacando, huyendo o congelándome. El niño, abordará la situación desde el mismo estado. Por lo tanto, no utilizarán la mejor versión de ambos para resolver y probablemente acabarán lastimados.

Si la voz interna es escuchada y se hace una pausa, se hará consciente el pensamiento, entonces se identificará que se necesita pensar diferente sobre lo que dice el hijo para poder sentir compasión de él, responder, enseñarle la habilidad y ayudarlo a sentirse seguro.

Cuando un niño dice “no puedo”, eso percibe realmente. La nueva voz interna podría ser “está percibiendo que no puede, necesito brindarle seguridad, le enseñaré”. Cuando el niño pide abrázame, necesita que un adulto le ayude a regularse por sí mismos no lo pueden realizar. La nueva voz interna puede ser “está reaccionando porque no puede calmarse por sí mismo, necesito acompañarlo”.

Una pausa, es tu aliada para hacerte responsable frente a la conducta de tu hijo. Un berrinche es la expresión inadecuada de una emoción. Especialmente, antes de los 6, el cerebro cognitivo de los niños continúa integrándose. Necesita del adulto y su compasión para poder expresarse de manera adecuada. El actuar desde el piloto automático olvida esta realidad y exige al niño que se calme y resuelva por si mismo. La pausa, te permitirá ser objetiva, enseñarle y acompañarlo.

 

 

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